No es novedad para casi nadie que nuestros alumnos necesitan mejorar muchísimo. Eso, o conformarse con andar siempre a la cola del furgón de la prosperidad educativa.
Leo el demoledor informe, con datos que cantan por sí solos, y ante ello, no cabe sino recapacitar sobre los que capitanean [yo ya no, por suerte] la nave de la Enseñanza, en cualquiera de sus niveles.
Parecería que toda la 'culpa' recayera sobre tales capitanes. (?)
En modo alguno. O al menos, otorgando a cada cual lo suyo, lo certero es que el tren se deja gobernar por variados estamentos, infinitamente de mayor poderío que el de los antes citados capitanes:
Véanse si no: Las Autonomías. Los Padres. Las Madres. Otros Parientes Próximos. La Economía-Hacienda. El Mercado. La Iglesia. "La que nos está cayendo". La Pública, que aguanta todos los palos. La Privada, que sale airosa de los embates... La Semiseca. La Afrutada. Y, para qué seguir, tantos y tantas prendas añadidas.
En estos informes viene perfecto mirarse con ojos golositos al espejo terso de los asiáticos, chinos y coreanos. No se tarda un segundo en percatarse de su imparable avance ¡hasta en eso, en Educación!
Pero ¿y qué dicen nuestros agentes directos, alumnado in-fiel objeto de la Enseñanza?
Me da que debe darles igual jota que bolero: El remedio no está hoy en sus manos. No se inmutan una miaja. Ni alientan, vaya.
En tanto estos últimos aparentan quedarse tan anchos, no nos vendrá mal al resto de las filas meter el dedo en la llaga por ver si hallamos cura y dejamos atrás "Necesita mejorar" hasta alcanzar la excelencia, a ras de la perfección, si es posible.
Difícil se pinta la ocasión.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
LA CONSTITUCIÓN Y VIVALDI
Es preferible dejarse mecer en los brazos firmes del amigo Vivadi, el 'rojo', con este movimiento apresurado de cuerdas, que zambullirse en las garras de la infame televisión de los domingos.
Hoy no es domingo, bien se sabe. Pero se le parece cantidad: Nada que hacer, nada que cocinar, nadie a quien visitar, nadie a quien poner verde más allá de los jeta-controladores aéreos, que ya les vale cómo nos han dejado el azulina de nuestro espacio.
Hoy podría ser lo que fue hace treintaydos añitos, cuando, también con un frío que pelaba, sortearon dificultades los PADRES [así han pasado a la historia] sacando a luz a tan deseado hijo. Nos lo dieron arropado y calentico, como merecía para que todos lo cuidáramos con mimo, hasta crecer y hacerse fuerte y recio.
Solo por la oportunidad de celebrarle el cumpleaños, merece la pena esta CONSTITUCIÓN 2010 sea amenizada a base de sonata.
Fuera, frío y oscuridad propia del diciembre que camina a la extinción.
Dentro, denso calor de hogar, al amor de la luna, por los pelos aún casi llena.
Dentro y fuera, la tarde que declina en un fin de semana singular: Con puente.
Mañana más, amigos.
Hoy no es domingo, bien se sabe. Pero se le parece cantidad: Nada que hacer, nada que cocinar, nadie a quien visitar, nadie a quien poner verde más allá de los jeta-controladores aéreos, que ya les vale cómo nos han dejado el azulina de nuestro espacio.
Hoy podría ser lo que fue hace treintaydos añitos, cuando, también con un frío que pelaba, sortearon dificultades los PADRES [así han pasado a la historia] sacando a luz a tan deseado hijo. Nos lo dieron arropado y calentico, como merecía para que todos lo cuidáramos con mimo, hasta crecer y hacerse fuerte y recio.
Solo por la oportunidad de celebrarle el cumpleaños, merece la pena esta CONSTITUCIÓN 2010 sea amenizada a base de sonata.
Fuera, frío y oscuridad propia del diciembre que camina a la extinción.
Dentro, denso calor de hogar, al amor de la luna, por los pelos aún casi llena.
Dentro y fuera, la tarde que declina en un fin de semana singular: Con puente.
Mañana más, amigos.
viernes, 12 de noviembre de 2010
AHORA SERÁ YE: ¡YES!
Quedaba lejos de toda sospecha hasta no hace mucho que la pobre griega, la 'ýgriega' pronunciada, tenía los días contados. De poco le ha servido la dedicación plena merecida que se forjó durante años, siglos.
Los aires nuevos, el empuje de lo moderno da al traste con todo, aun cuando el todo fuera intocable.
Ya, nada de ýgriega'. YE , y vas que chutas.
No tardaremos ni dos 'itemisaes' en otras veleidades consagradas por el uso.
'...Mi coche es un FEJENÉ. El de mi vecina, un LEBESÉ, último modelo.
Mañana me compro un SEREMÉ, que me encanta.
Y así sucesivamente, irá claudicando la pronuncia al igual que todo lo inventado claudica y se manosea y manipula con el peso que el uso impone, sin remedio. Los modernos nos llevan a maltraer, con tanto como saben de letras.
Pero yo no me doblego fácilmente. Así que para mis adentros, seguiré fiel absoluta a mi querida y, a la que de un plumazo han despojado de su adjetivo propio. ¡La llamaré como dios manda, a ver!
Con la ye, solo ye-yé. ¿No te quieres enterar? Pues ahí quería llegar.
Los aires nuevos, el empuje de lo moderno da al traste con todo, aun cuando el todo fuera intocable.
Ya, nada de ýgriega'. YE , y vas que chutas.
No tardaremos ni dos 'itemisaes' en otras veleidades consagradas por el uso.
'...Mi coche es un FEJENÉ. El de mi vecina, un LEBESÉ, último modelo.
Mañana me compro un SEREMÉ, que me encanta.
Y así sucesivamente, irá claudicando la pronuncia al igual que todo lo inventado claudica y se manosea y manipula con el peso que el uso impone, sin remedio. Los modernos nos llevan a maltraer, con tanto como saben de letras.
Pero yo no me doblego fácilmente. Así que para mis adentros, seguiré fiel absoluta a mi querida y, a la que de un plumazo han despojado de su adjetivo propio. ¡La llamaré como dios manda, a ver!
Con la ye, solo ye-yé. ¿No te quieres enterar? Pues ahí quería llegar.
DICEN LO QUE DICEN
ESO DICEN QUE DICEN
Eso dicen que dicen
en siendo Noviembre:
Que las nieblas arrecian
y el sol se entretiene
pintando santos,
secando flores
marrón y verde.
Eso dicen los hombres.
Cantan mujeres
y cien niños escuchan
mientras se duermen.
¡Qué me aguarda este mes,
si entró con todo santos
y acaba en San Andrés!
Así dicen, pues digan
si mal no va,
si bien se viene.
Tardecicas muy cortas,
mañanas breves.
Ésas dicen que dicen
mientras noviembre.
sábado, 30 de octubre de 2010
SEÑALES EN LO ALTO
Se dejaba sentir un sonido impreciso de aleteo rápido, cuando en lo alto surge el origen del murmullo sonante: Surca el cielo cercano una bandada de grullas, en perfecta formación y en caprichosa línea de semicírculos, de zigzag cambiando de sentido a las órdenes del ave pionera. La disciplina es total en el conjunto que acata el código secreto de comportamiento, y el resultado a la vista no puede ser de mayor prodigio. Las grullas se cambian de residencia a las puertas de la estación fría en busca de otros parajes de planicie alta y seca. Al abrigo del agua, sal y sol, tierra extensa en la laguna besando Gallocanta.
Ajenos a cualquier mirada, los pájaros han continuado volando muy lejos. Tanto, que la estampa negra de puntos se ha borrado en el azul certero de la tarde.
Luego se hizo visible otro coro de luces encendidas. Esta vez algo fantasmal: Dos aviones dejaban clara la estela de su vuelo mientras se empeñaban a fondo en llegar a destino en un aeropuerto.
Señales también inequívocas.
Ajenos a cualquier mirada, los pájaros han continuado volando muy lejos. Tanto, que la estampa negra de puntos se ha borrado en el azul certero de la tarde.
Luego se hizo visible otro coro de luces encendidas. Esta vez algo fantasmal: Dos aviones dejaban clara la estela de su vuelo mientras se empeñaban a fondo en llegar a destino en un aeropuerto.
miércoles, 27 de octubre de 2010
SOLOS APRENDEMOS EN LA SOLEDAD
Así es. La vida nos suele reservar el espacio necesario para el aprendizaje contínuo , o mejor, para saber una cosa más cada día. Tenemos nuestro momento.
Es tan exigente, la vida, sin embargo, que nos ajusta a un precio: El de la soledad.
Con demasiada frecuencia vamos en comandita a donde sea. Nos encanta ir al concierto. A la compra. A la playa y la montaña. A clase. Al ocio y al trabajo. A "PLAZA". ¡Y tan ricamente!
Pero ¿y a las lecciones vitales? Para éstas el acceso queda restringido. De uno en uno, y en todo caso cada cual consigo mismo...
Así lo que aprendemos nos pertenece y no lo cederemos por nada. Somos dueños absolutos de lo bueno y de lo que no es bueno. Pero por encima de todo, ejercemos plenos poderes sobre lo que construímos sin ayuda externa, en solitario.
¿Qué pasa en esta situación de sorpresa con mi descarrilamiento en el coche? Aquí me tengo y aquí me planto.
Las visitas y atenciones no han faltado desde el instante en que se produjo el hecho glorioso.
Mis hijos, mis nietos, mis hermanos y cuñados. Mis amigos, tantos y tan estupendos. No tengo ni un motivo de queja, todo lo contrario.
Pero ya estamos aquí, con la pelota en el tejado: Sola solita con el muermo pesante de una escayola fría.
Sola dando vueltas a la imagen siniestra que se me presenta una y otra vez por más que intente borrarla con los ojos cerrados. Sola, dejando correr entre las sábanas alguna perla salada a punto de convertirse en lágrima. ¡Ay!
Soledad, diré que solo soledad con tintes reales de compañía.
Eso mismo debió sentir en sus últimos trances por abandonar la tierra firme que lo acogió el Señor Labordeta. Septiembre otoñal, solo una fecha para ambos, él y servidora. Uno, atardeciendo para siempre. Otra, enfrentada a un sol poniente decisivo.
Claro, que a él le llegaba el turno de rendir cuentas inexorables, mientras que yo solo daba parte de siniestro al Seguro.
Ni éste ni la Seguridad Social se han olvidado de mí. Ergo no estaba tan sola. Menos mal.
Es tan exigente, la vida, sin embargo, que nos ajusta a un precio: El de la soledad.
Con demasiada frecuencia vamos en comandita a donde sea. Nos encanta ir al concierto. A la compra. A la playa y la montaña. A clase. Al ocio y al trabajo. A "PLAZA". ¡Y tan ricamente!
Pero ¿y a las lecciones vitales? Para éstas el acceso queda restringido. De uno en uno, y en todo caso cada cual consigo mismo...
Así lo que aprendemos nos pertenece y no lo cederemos por nada. Somos dueños absolutos de lo bueno y de lo que no es bueno. Pero por encima de todo, ejercemos plenos poderes sobre lo que construímos sin ayuda externa, en solitario.
¿Qué pasa en esta situación de sorpresa con mi descarrilamiento en el coche? Aquí me tengo y aquí me planto.
Las visitas y atenciones no han faltado desde el instante en que se produjo el hecho glorioso.
Mis hijos, mis nietos, mis hermanos y cuñados. Mis amigos, tantos y tan estupendos. No tengo ni un motivo de queja, todo lo contrario.
Pero ya estamos aquí, con la pelota en el tejado: Sola solita con el muermo pesante de una escayola fría.
Sola dando vueltas a la imagen siniestra que se me presenta una y otra vez por más que intente borrarla con los ojos cerrados. Sola, dejando correr entre las sábanas alguna perla salada a punto de convertirse en lágrima. ¡Ay!
Soledad, diré que solo soledad con tintes reales de compañía.
Eso mismo debió sentir en sus últimos trances por abandonar la tierra firme que lo acogió el Señor Labordeta. Septiembre otoñal, solo una fecha para ambos, él y servidora. Uno, atardeciendo para siempre. Otra, enfrentada a un sol poniente decisivo.
Claro, que a él le llegaba el turno de rendir cuentas inexorables, mientras que yo solo daba parte de siniestro al Seguro.
Ni éste ni la Seguridad Social se han olvidado de mí. Ergo no estaba tan sola. Menos mal.
sábado, 18 de septiembre de 2010
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